El Señor de los temblores sale en procesión cada lunes santo de la catedral del Cusco y recorre las calles de esta ciudad recibiendo en su paso homenajes desde los balcones de las casas, los morados echan pétalos de plantas que crecen en los campos. Como evento final da su bendición a todos los fieles congregados en la Plaza de Armas.
El Cristo está lujosamente adornado. Los clavos de sus manos y de sus pies son de oro puro con incrustaciones de piedras preciosas, tenía una corona de oro puro con piedras que pesaba 1,3 kg, que en la década de 1980 fue robado; en cambio usa una áurea más liviana de oro.



